EnBicicleta

domingo, 28 de septiembre de 2014

Salida del 28-09-2014: Los 6 demonios del infierno

Los integrantes de la dura subida, en el Montau

Trayecto 126
28-09-2014

"Los 6 demonios del infierno"
(Sant Ramón, la del Llanto, la Pista Roja, el Sotarró, el Montau y las antenas de Begues)

Duración: desde las 7:00 a las 13:30 horas
Tiempo de pedaleo: 5:00:10 horas
Climatología: nuboso; buena temperatura; fuerte lluvia al final
Terreno: muy húmedo; encharcado en muchas zonas; blando
Distancia: 72,74 a 14,50 km/h
Altitud acumulada: 1.617 m

Grupo:

Los participantes en la salida: Pedro, Salvador y Víctor

Crónica:

Bien, bien ... por lo que se ve, hoy se nos ha olvidado a todos rezarle a San Cucufato, y como hemos tenido oportunidad de comprobar, la consecuencia de ello ha sido que nos hemos encontrado al final de la etapa con una lluvia ... infernal; valga la redundancia; jajaja; por eso vamos a repetir una vez más el rezo que no debemos olvidar hacer, sobre todo en esta época de lluvias; cualquiera lo puede realizar; que yo sepa, hasta ahora no nos ha fallado nunca.

"San Cucufato, San Cucufato,
los cojones te ato, 
y como no deje de llover ya,
no te los desato"

O bien:

"San Cucufato, San Cucufato,
los cojones de ato,
y como hoy llueva,
no te los desato"

Quede claro que el texto es lo de menos; la intención es lo que cuenta; seguro que el santo nos lo agradecerá concediéndonos nuestro deseo.

San Cucufato

Una vez dicho lo anterior, pasemos ya a analizar cómo se ha desarrollado esta etapa pasada por agua, aunque eso no la haya desmerecido lo más mínimo; la habíamos anunciado durante la semana y en total íbamos a ser, por lo menos, 6 bíkers los que íbamos a asistir, aunque finalmente, por unas u otras causas, tan solo hemos sido tres: Pedro, Víctor y un servidor; en verdad no lo teníamos nada claro ya que la previsión era de fuertes lluvias durante todo el día; de haber estado lloviendo a las 7:00 de la mañana, que era la hora prevista de la salida, seguramente la hubiéramos anulado; pero eso no ha sucedido, ya que a esa hora hacía un tiempo fresco, inmejorable para ir en bici, aunque sabíamos con certeza que en algún momento la lluvia nos iba a sorprender; así ha sido; de los tres que hemos realizado esta etapa, tan solo un servidor la había realizado entera, por lo que sabía de antemano su dificultad, y por eso un servidor era el único que iba con la mosca detrás de la oreja; los demás, que además gozan de un formidable estado de forma, han salido a verlas venir; empecemos pues, analizando uno a uno los 6 demonios con los que nos hemos enfrentado.

1er. demonio: La Ermita de San Ramón  

Tal y como estaba previsto, a las 7:15 horas hemos salido tras encontrarnos con Pedro con la intención de atacar nuestro primer demonio, es decir, la subida a la Ermita de San Ramón por su acceso clásico del Parque Marianao en Sant Boi; sabíamos de antemano que éste iba a ser nuestro demonio más suave, y así ha sido; hemos impuesto un ritmo bastante aparente, aunque en ningún momento cansino; durante estos primeros momentos he podido comprobar que pese a que mis ilustres compañeros portaban unas bicis patilargas con ruedas de 29 pulgadas, en todo momento he logrado que no se desbocaran, marcando incluso durante todo el ascenso el ritmo; hemos llegado muy pronto, tanto que seguramente hemos cogido al santo en la cama; de hecho la ermita a estas horas de la mañana aún permanecía cerrada, y no por falta de fieles devotos de San Ramón; la cosa pintaba bien ya que hasta el día nos acompañaba; el terreno estaba en unas condiciones inmejorables y nosotros, como cabía esperar, hemos cumplido con nuestra obligación superando este primer objetivo; ya "solo" nos quedaban 5 demonios; vamos a por ellos.

La Ermita de San Ramón, nuestro 1er. demonio

El 2º demonio: la Pista del Llanto

Dado que el terreno estaba en buenas condiciones, hemos continuado por el itinerario clásico, es decir, bajando por la trialera de la ermita de la Salud que conduce hasta la carretera  de Sant Climent, desde donde rápidamente nos hemos dirigido hacia la zona del Bori en busca de nuestro segundo demonio: la Pista del Llanto; en esta ocasión sabíamos que no llegaríamos al cruce de Can Bori, ya que bastante antes, a la altura de la "casa del torero", no desviaríamos a la derecha en busca de este segundo bicharraco de la jornada; en un momento dado Víctor, que no lo conocía, me ha preguntado por el significado del nombre; la razón era más que evidente; lo que también le he explicado es que el llanto empezaba realmente mucho antes, en cuanto uno deja la pista principal que conduce al Bori y toma el desvío de la derecha camino del cementerio de Sant Climent, y se enfrenta a unas rampas con desniveles superiores al 20%; no nos consta que nadie se halla quedado en el cementerio dejando así de sufrir, aunque bien pudiera ser; nosotros hemos superado esta dificultad atándonos los machos, aunque sabiendo que lo peor estaba por llegar; tras superar felizmente el cementerio, al cabo de un centenar de metros, hemos comenzado nuestro calvario hacia la ermita del Roser de San Climent, más a menos en la mitad del recorrido de este voraz demonio; nos hemos mantenido al principio bastante juntos, aunque nuevamente un servidor, que durante estos primeros momentos me encontraba bastante bien, me he encargado de ir marcando el ritmo; la parada en la ermita, como ya sabemos, era obligada; Víctor ha llegado casi de "milagro", ya que los largos cuernos de su bici han quedado empotrados en la entrada formada por dos troncos secos, tal y como se aprecia en la foto.


 En la Ermita del Roser,
de Sant Climent 

Como hemos dicho, la Ermita del Roser se encuentra a medio camino de lo que conocemos como la Pista del Llanto, que finaliza poco antes del inicio de la Pista Roja, tras un bonito sendero de bajada, aunque esta parada siempre viene bien, como hoy, ya que nos ha permitido continuar subiendo la duras rampas que aún nos quedaban sin grandes agobios y sin incidencias de ningún tipo, como debe ser.

El 3er. demonio: la Pista Roja

Poco a poco iban cayendo los demonios, tal y como habíamos previsto; lo que ocurre es que los que nos quedaban cada vez eran más duros, como esta subida por la pista roja que termina cerca de lo que se conoce como la Roca del Barret, justo al llegar a la carretera de Begues; casi sin tiempo para podernos recuperar hemos iniciado esta impresionante y durísima subida, en un terreno resbaladizo a base de gravilla y arena tipo sauló típica de esta zona; hoy incluso se nos ha atragantado un poco más debido a que el terreno estaba demasiado blando como consecuencia de las últimas lluvias; poco después de iniciar el ascenso nos hemos encontrado con un bíker parado que miraba las fuertes rampas que le quedaban aún por subir, meditando si valía la pena continuar sufriendo en estas condiciones; seguro que ha sido mucho más inteligente que nosotros y se ha dado la vuelta; nosotros en cambio hemos continuado como si no pudiéramos decir ¡basta!; nuevamente he podido marcar el ritmo, aunque en esta ocasión ya muy justo de fuerzas; en cambio Víctor, al igual que Pedro, cada vez parecían estar más fuertes; recordamos aquello que hemos dicho otras veces refiriéndonos a este demonio cuando divisamos la carretera de Begues, lo que anuncia el final de nuestro sufrimiento; la sensación es indescriptible; el que más y el que menos no puede sino dar gracias a la Providencia por haber superado esta infernal rampa totalmente entero; nosotros no hemos sido la excepción; en mi caso, cuando he alcanzado la carretera me he percatado de que las fuerzas comenzaban ya a flojear, algo con lo que ya contaba.

En la Roca del Barret, 
tras superar la Pista Roja

El 4º demonio: el Sotarró por la vertiente de Begues

Si alguna vez algún bíker se ha arrepentido de dedicarse al BTT y ha pensado en sustituir esta actividad por otra menos arriesgada y más satisfactoria, como la crianza de caracoles, por poner un ejemplo, seguro que ha sido subiendo el Sotarró por la vertiente de Begues; la subida parece que no tiene fín, ya que después de superar las rampas más infames que podamos imaginar, nos encontraremos con otra aún peor, y así sucesivamente; todo ello, además, en un terreno blando,con gravilla, que no perdona ni el más mínimo descuido; yo me la prometía muy feliz cuando hemos iniciado esta subida, y pese a que andaba ya con las fuerzas bastante justas, durante los primeros metros he continuado marcando el ritmo, y eso ha sido hasta que en un momento dado he perdido por unos centímetros la trayectoria y la rampa me ha engullido como si nada; no he tenido más remedio que poner pie en tierra y observar como Víctor, que empezaba a dar ya muestras de su magnífica forma, se alejaba sin remedio; en cuanto he podido me he subido nuevamente en la bici y he continuado, a escasamente unos metros de Pedro, que ha subido siempre a su ritmo, sin inmutarse por nada; el tiempo nos seguía acompañando, ya que la lluvia aún no había aparecido y continuábamos disfrutando de un ambiente fresco, ideal para la práctica del ciclismo; finalmente hemos podido terminar la subida sin ninguna baja; jeje; menos mal, aunque en mi caso he empezado ya a pensar en lo que nos quedaba aún; mama mía.

En la cima del Sotarró, tras 
superar este 4º demonio

El 5º demonio: el Montau

No entremos en discusiones bizantinas; para muchos es lo peor que nos podía pasar; subir al Montau, tras habernos "cepillado" previamente las subidas a la Ermita de San Ramón, La Pista del Llanto, la Pista Roja y el Sotarró por la vertiente de Begues, posiblemente esté al alcance de muy pocos; incluso al poco de comenzar a bajar el Sotarró con dirección a la Creu d'Ardenya podemos divisar a modo de adelanto la pista que parte desde el mismo cruce de la Creu d'Ardenya y que finaliza en la carretera que se dirige a la subestación eléctrica; es increíble; la visión lejana de esta pista hace que parezca que sea una auténtica pared para escaladores de montaña con sus correspondientes cuerdas y clavos de fijación; desde luego cuando se llega al cruce, tras la impresionante bajada del Sotarró, uno no puede dejar de tener la tentación de girar a la derecha para dirigirse ya hacia Vallirana, siempre en bajada, poniendo fin a la salida; pero lo que estaba previsto no era esto, sino terminar la etapa como fuera; creo que todos hemos empezado a dar ya algunas muestras de cansancio, aunque hemos superado esta primera rampa a buen ritmo, prácticamente agrupados; sabíamos que lo peor estaba por llegar, y desde luego no se ha hecho esperar mucho; en cuanto hemos dejado atrás la subestación eléctrica, hemos comenzado el ascenso al Montau propiamente dicho, superando la primera rampa de cemento granulado, ya con mucho sufrimiento, al menos un servidor; después de esto han ido cayendo las demás rampas, una tras otra; la cima del Montau parece que nunca va a llegar, ya que siempre nos encontraremos con una rampa más que afrontar; justo al final he comenzado a subir la última rampa, en este caso nuevamente de cemento para permitir el acceso de los vehículos; me encontraba ya bajo mínimos; cuando el bueno de Víctor me ha pasado no he podido hacer otra cosa que decirle "hasta luego, Lucas"; menos mal que sabía que la cima estaba a escasos cien metros; he podido aguantar como he podido hasta llegar; al cabo de unos instantes se ha presentado Pedro, quien no daba muestras de cansancio alguno al haber subido algo más relajado; como debe ser. En la cima nos hemos encontrado con la agradable sorpresa de coincidir con los Dimonis, capitaneados por Fede, a quien no tenía el gusto de conocer personalmente; nos hemos saludado de forma efusiva, al igual que he hecho con los demás Dimonis; alguno de éllos ha sido quien nos ha hecho la foto; ahí va:

     El Montau

El 6º demonio: las antenas de Begues por la cara B

Como no teníamos tiempo que perder, entre otras cosas porque el cielo empezaba a amenazar lluvia, hemos reanudado la marcha con dirección al último de los demonios; pero antes de eso nos hemos encaminado hacia la carretera de Begues bajando por la pista de gravilla que conduce a la gravera; sabíamos que se trata de un pista con un desnivel en bajada superior al 30%, lo que la hace muy peligrosa, y por eso nos hemos tomado nuestras precauciones, que no eran otras que intentar que la bici no cogiera demasiada velocidad, ya que en este caso hubiéramos estado perdidos ya que los frenos en estas condiciones difícilmente nos pararían; por el camino nos hemos encontrado con los Dimonis, que habían partido desde el Montau un poco antes que nosotros y que habían parado para hacer las miles y miles de fotos con las que nos tienen acostumbrados; hemos podido llegar a la carretera de Begues sin ningún incidente, comenzando ya nuestra aproximación a las antenas de Begues, nuestro sexto y último demonio, en pleno corazón del Parque Natural de El Garraf; para llegar al inicio de la subida aún nos quedaban algunos kilómetros de terreno casi siempre "pestoso"; es lo que hay; cuando hemos llegado al inicio de la subida nos hemos parado para reponer fuerzas comiendo algo; ahí mismo nos hemos hecho una foto en previsión de que fuera la última en el supuesto de que nos diera un yuyu subiendo poco después.

Aquí estamos a punto de comenzar 
nuestra última rampa

Hemos estado comentando las particularidades de la subida a las antenas de Begues por la cara B, cuya máxima dificultad se encuentra al principio, al encontrarnos con una durísima subida llena de piedras que te obligan a no equivocarte de trazada; yo he partido en primer lugar con los ojos muy abiertos; en verdad el terreno hoy no se encontraba en peores condiciones que otras veces, pero eso no ha podido impedir que escasamente a unos 20 metros de que finalizara esta primera dificultad me saliera unos centímetros de la trayectoria buena, perdiendo poco después el control de la bici al meterme en una zona pedregosa totalmente imposible de superar; no he tenido más remedio que parar y observar como nuevamente Víctor sí que era capaz de mantenerse en la trayectoria buena sin mucha dificultad y superaba felizmente este primer escollo; a Pedro, instantes después, le ha pasado exactamente lo mismo que a mí, por lo que también ha debido sucumbir; otra vez será; una vez superada esta zona, el resto no ofrece una especial dificultad, pese a que la tendencia siempre sea ascendente en una zona muy pedregosa que se complica unos cien metros antes de llegar a las antenas al llegar a una zona de gravilla, aunque en este caso demasiado blanda, lo que origina que tengamos que hacer un sobre-esfuerzo que nos dejará baldados cuando lleguemos a la cima; en nuestro caso, además, hemos llegado ya con la lluvia encima.

 En las antenas de Begues,
nuestro último demonio

Al poco tiempo ha comenzado a llover con fuerza, lo que ha hecho que nos planteáramos si no era mejor regresar a casa por el camino más rápido, es decir, por la carretera, olvidándonos así de la zona de Can Bori, que era el itinerario previsto; al final la estrategia de Víctor cuando nos ha dicho que a él le daba mucho miedo ir por la carretera ha surtido efecto, o puede que fuera verdad; sea como fuere, el caso es que hemos llevado en todo momento el mismo itinerario que tomamos Miguelillo y un servidor en la salida del 29-07-2012, una de nuestra últimas salidas juntos (ya ha llovido desde entonces, verdad Miguelillo, cabroncete), y nos hemos dirigido hacia el Bori, dando previamente un bonito rodeo que nos ha llevado a la carretera de Begues, a la altura de la "cuesta del burro", siempre bajo un auténtico diluvio; después nos hemos dirigido ya hacia el Bori, la zona de Sant Climent y Sant Boi, regresando por el camino del río, con lo cual hemos puesto fin a esta durísima y pasada por agua etapa genuina de BTT, como Dios manda.

Datos técnicos:

Magnífica y dura etapa; como casi siempre que la salida transcurre por el Garraf, la empezamos en Molins de Rei, desde donde nos hemos dirigido hacia Sant Boi de Llobregat por el camino del río, y una vez allí hemos ido hacia la Ermita de San Ramón (309,5 m) a través de su acceso clásico y más suave en la zona de Marianao; desde San Ramón nos dirigiremos hacia San Climent bajando por la trialera que nos llevará a la carretera de Sant Climent, muy cerca de esta localidad, por la cual transitaremos brevemente hasta desviarnos por la zona industrial hacia Can Bori, por la pista principal, aunque en esta ocasión no hemos llegado allí, ya que a la altura de la "casa del Torero" (que definitivamente se ha quedado ya sin corridas ... al menos en Catalunya, jajaja) nos hemos desviado a la derecha cruzando la riera para dirigirnos hacia el cementerio de San Climent, comenzando lo que conocemos como "la pista del llanto", técnicamente la pista de la Carrerada, que comienza prácticamente en el Coll de la Creu y que transcurre por la zona de Les Comes, por donde proseguiremos hasta enlazar con la llamada "Pista Roja", en la zona de la Roca del Barret (384 m); desde aquí nos dirigiremos hacia el casco urbano de Begues por la propia carretera que cogeremos a la izquierda, y tras callejear durante unos instantes, comenzaremos a subir por la pista que conduce al Sotarró (564 m), y tras superarlo, nos encaminaremos hacia el Montau (658 m), bajando primero desde el Sotarró hasta la Creu d'Ardenya y subiendo antes de empezar propiamente la subida del Montau, la rampa del Pla del Cirerer, casi tan dura como el propio Montau; a la finalización de esta sabida cogeremos brevemente la pista de asfalto que conduce a la sub-estación eléctrica, que bordearemos para iniciar ya sin más contemplaciones la primera de las rampas de acceso al Montau, en este caso de cemento granulado, la cual dará pie a otras, ahora ya de tierra, que nos irán aproximando cada vez más a nuestro destino, aunque poco antes de llegar, aún tendremos que soportar un nuevo endurecimiento del terreno en forma de rampa encementada que nos llevará a la cima de la montaña, con lo cual habrá terminado nuestro sufrimiento; seguidamente bajaremos por la pista trasera, empedrada y con mucha gravilla, que nos dejará en la carretera de Begues, a la altura de la cementera próxima a Olesa de Bonesvall, que cruzaremos rápidamente para tomar un sendero, algo técnico al principio, que terminará enlazando con una pista ancha que nos conducirá hacia la zona próxima a La Maçana y Les Tallarises, en donde comenzaremos a subir con dirección a las antenas de Begues por la llamada "cara B", en la zona de El Pla de la Bassa Llacuna; desde las antenas bajaremos hacia Can Rigol por la pista asfaltada, cogiendo la pista paralela a la carretera de Begues, dando un rodeo por la zona hasta finalizar nuevamente en la propia carretera de Begues, a la altura de la "cuesta del burro"; continuaremos por la propia carretera durante unos instantes hasta desviarnos a la izquierda con dirección al cruce de Can Bori, y prosiguiendo por la pista principal hasta llegar nuevamente a la carretera de Sant Climent, que tomaremos con dirección a Vilacecans, si bien antes de llegar nos desviaremos a la izquierda para poner rumbo a Sant Boi por la zona del Polígono Industrial de Sales y, tras transitar brevemente por el casco urbano, llegaremos al río, por el cual regresaremos ya a casa.

La orografía de la etapa, la cual corresponde 
a la etapa del 29-07-2012, algo más corta

Se trata de una etapa muy dura, tal y como reflejan sus más 70 km, sus casi 1.600 m. de altitud y su índice I.B.P de 140; exceptuando el camino del río, podemos afirmar que toda la etapa transcurre por una zona rompepiernas muy dura, aunque si tenemos que mencionar qué es lo más complicado, debemos referirnos forzosamente a los "6 demonios", es decir, la Ermita de San Ramón, la pista del llanto, de Pista Roja, la subida del Sotarró, el Montau y la subid a las antena de Begues por la cara B; lo dicho, una etapa infernal.
  

El itinerario de la etapa


Índice I.B.P. 152 (dureza extrema)

2 comentarios:

  1. !! SALUDOS SALVA !! VAYA PEDAZO DE SALIDA QUE HABEIS HECHO , SOLO APTA PARA CAMPEONES .

    ResponderEliminar
  2. Nos tomas el pelo cuando dices que no estas en forma ni para ir a buscar el periodico, como vas a engañar al abuelo maquina.

    Un abrazo

    ResponderEliminar