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sábado, 20 de noviembre de 2021

El Alto de la Maladona

 

Los participantes en la salida, 
poco antes de salir

Trayecto 205
20-11-2021


El Alto de la Maladona
(por la Autovía y regreso por la T2)



Datos de la etapa:


Duración: desde las 9:00 a las 13:00 horas 
Tiempo de pedaleo: 3:02:35 km
Distancia: 78,9 km.
Velocidad media: 25,94 km/h
Frecuencia cardíaca media: 153 ppm
Cadencia media: 72 rpm
Normalized Power: 181 w
Calorías quemadas: 1.885 ca
Climatología: nubes y claros; temperatura fría 
Terreno: asfalto; seco; buen estado
Altitud acumulada: 428 m

Grupo:


      
Los participantes en la salida, por orden alfabético:
Jorge, José (el cubano), "Lobo", Roser y un servidor
                                                                 

Crónica:

Vamos a intentar reflejar en nuestra acostumbrada crónica todo lo acontecido en esta bonita salida que, por cierto, no ha sido mucho, ya que, como ya se verá, se ha desarrollado con absoluta normalidad; "oiga, oiga ... en la foto de arriba aparecen 6 ciclistas, aunque luego tan solo menciona Vd. a 5"; pues si, eso es cierto; poco antes de empezar, en la parada del bus del parque Llobregat, se nos unió un individuo que nos ha acompañado en la salida, aunque como llevaba la cara cubierta, por más que lo hemos intentado, no hemos podido saber quien era, y por eso nada más podemos decir; empecemos pues; aprovechando que ya ha finalizado la temporada oficial del club, lo que normalmente supone que la gente baje la guardia, he querido reanudar mis salidas en tan buena compañía, con la esperanza de que a partir de ahora empecemos ya a progresar, invitando además a Jorge, un siberiano de origen con el que he compartido mis últimas salidas y cuyo nivel en estos últimos meses está subiendo como la espuma; por eso el viernes lancé un globo sonda anunciando la salida en nuestro chat; creo que tan solo Roser, siempre atenta, respondió a ella, aunque sabíamos que no iba a ser la única en acudir, como así ha ocurrido; habíamos quedado Jorge y un servidor en Molins de Rei media hora antes, por lo que pasados unos minutos de las 8:30 horas hemos salido hacia el lugar de encuentro; poco antes de llegar, nos hemos encontrado con nuestro entrañable y querido amigo Lobo, más contento que unas castañuelas con su bici nueva, llegando los 3 al unísono al punto de salida, aunque con cierta antelación, lo que nos ha permitido aprovechar para tomarnos un café, presentándonos puntualmente a las 9:00 horas en la parada, en donde ya estaba esperando el individuo con la cara tapada al que nos hemos referido, junto con Roser, José "el cubano" y el betetero Pablo, que esperaba a quienes iban a ser sus acompañantes en la salida de BTT, nada más y nada menos que Raquel, Nuria y Mónica, que no han tardado en llegar; tras los efusivos saludos, hemos comenzado nuestro recorrido bajo la consigna de no forzar en ningún momento la máquina, cosa que a duras penas hemos conseguido; por el camino el Lobo nos ha propuesto llegar hasta al alto de la Maladona y regresar después a través de la T2, en un recorrido novedoso que finalmente vamos a elevar a los altares, calificándolo como una nueva "ruta lobezna" homenajeando con ello a nuestro amigo; "oiga, ¿le importaría explicar que es eso de "ruta lobezna", por favor?"; no hay problemas, ahora mismo lo hago, y lo voy a hacer transcribiendo lo que ya dijimos en una memorable salida que hicimos el día 11/11/2018 y que titulamos El Forat del Vent, en cuya crónica tan solo me limité a poner lo que dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española al respecto:

* Ruta Lobezna: 1. Dícese del recorrido en bicicleta de
carretera concebido por "El Lobo", caracterizado por
una gran belleza y por transcurrir, en todo o en
parte, por lugares singulares o poco conocidos,
presentando además dificultades orográficas nulas
o de bajo nivel. 2. Itinerario utilizado habitualmente
por el lobo -canis lupus- en época de apareamiento
en busca de hembras para cubrirlas, con o
sin finalidad procreativa, y saciar así sus instintos
más libidinosos"

Naturalmente a nosotros, al menos por el momento, tan solo nos interesa la primera de las acepciones, pese a que la segunda igualmente sea muy interesante; bien, una vez hecha la aclaración, proseguimos con nuestra narración.

La verdad es que la mañana era bastante fría, lo que nos ha permitido imprimir un ritmo muy aparente, llegando en un santiamén a la autovía, a donde nuestro enmascarado amigo ha llegado unos instantes antes con la intención de aliviar la vejiga sin pérdida de tiempo; hemos continuado con nuestro ritmo alegre, relevándonos en ocasiones y alcanzando una alta velocidad, sin incidencias de ningún tipo; antes de comenzar las costas hemos parado, tal y como ya es costumbre, para aliviarnos nuevamente algunos de nosotros y enseguida hemos continuado, al principio agrupados, aunque en cuanto se han presentado las primeras dificultades, el Lobo ha querido corroborar que su bici nueva "anda como la seda" y ha ido incrementando el ritmo, al que han respondido José "el cubano" y el enmascarado; Jorge, Roser -que ya ha comenzado la base- y un servidor nos hemos mantenido en la retaguardia, aunque a escasa distancia, llegando al alto de la Maladona, nuestro destino en esta ocasión, instantes después, en donde hemos aprovechado para dejar el acostumbrado testimonio.

En el Alto de la Maladona

Tras alcanzar la Maladona, nuestra salida prácticamente había terminado, aunque en este caso hemos vuelto por un itinerario inédito a instancia del Lobo, pasando por la zona de la T2, llegando hasta la misma puerta del aeropuerto, aunque antes de eso, en la autovía, nuestro amigo ha retado a un colega que llevaba el mismo itinerario que nosotros, al que incluso había superado hasta un poco antes de tomar el desvío de Les Filipines, cuando escasamente le quedaban unos metros; los demás, que íbamos detrás, hemos intentado sin éxito que acelerara, pero seguro que no nos ha oído, viéndose superado unos metros antes de coronar en la rotonda; estoy seguro de que si hubiera llevado en su flamante bici un retrovisor como el de Roser, se hubiera percatado y hubiera llegado triunfador a la rotonda; otra vez será, Lobo; por lo menos en este caso hemos aprendido un bonito itinerario de regreso por la T2 que seguro utilizaremos en más ocasiones, constituyendo el mismo, como ya hemos explicado, una auténtica "ruta lobezna"; finalmente hemos llegado al restaurante "Dues Rodes", en donde nos hemos "refrigerado", poniendo así fin a esta bonita salida.


Datos técnicos:

Ruta muy recomendable para coger fondo; la hemos comenzado, como siempre, en el Parque Llobregat de Sant Feliu de Llobregat, a donde algunos hemos llegado desde Molins de Rei u L'Hospitalet; nos hemos dirigido hacia la autovía de Castelldefels, tomando en primer lugar el polígono de El Pla por el que nos hemos dirigido a Sant Boi por el mismo polígono, pasando previamente por Sant Joan Despí y Cornellá de Llobregat; enlazaremos al llegar a Cornellá con la carretera C-245 con dirección a Sant Boi, desviándonos en la rotonda grande con dirección a El Prat por la zona de San Cosme, tomando brevemente la carretera B-17 con dirección a la autovía por la zona de la T2, llegando así nuevamente a la carretera C-245, que ya no dejaremos hasta llegar a nuestro destino en esta ocasión: el Alto de la Maladona; una vez aquí, iniciaremos el camino de regreso, dirigiéndonos nuevamente a la autovía, por la que continuaremos siguiendo el mismo itinerario de la ida, si bien poco antes de llegar a la carretera B22 nos desviaremos para dirigirnos al aeropuerto-T2, continuando hacia El Prat, para dirigirnos posteriormente a través de la zona del Parc del Riu Llobregat hacia Cornellá de Llobregat, cruzando el puente sobre el río cerca del Splau, y llegando nuevamente a la rotonda del Museo de las Aguas, tomando seguidamente la carretera del Polígono de El Pla, desde donde nos dirigiremos hacia Sant Feliu, pasando previamente por las inmediaciones de Sant Joan Despí, finalizando así la etapa. 

La orografía de la etapa

Se trata de una etapa que no frece ninguna dificultad orográfica, a excepción hecha del Alto de la  Maladona; el resto no cuenta.

El itinerario de la etapa


I.B.P. 83 (fácil)


domingo, 11 de noviembre de 2018

El Forat del Vent

Los participantes en la salida de hoy: Esteban, Silvia, Marc Grau,
"Kisco", "El Lobo", José Antonio, Pedro, Carles y un servidor

Trayecto 191
11-11-2018

Ruta Lobezna: el Forat del Vent 

(por el Tibidabo y Can Coll y regreso por Las Planas y Vallpineda)



Datos de la etapa:


Duración: desde las 8:00 a las 12:30 horas 
Tiempo de pedaleo: 3:40 horas
Velocidad media: 22,19 km/h
Climatología: soleado; temperatura suave 
Terreno: asfalto; tramos de cemento; húmedo
Distancia: 81,00 km
Altitud acumulada: 1.364,59 m

Grupo:


Salida en compañía del
grupo de carretera de Sprint Bike

Crónica:

Aquí seguimos con lo nuestro; como viene siendo habitual, la salida fue propuesta por Kisco  (el Proponente), a primera hora de la tarde de ayer, y rápidamente nos sumamos los que hemos participado en la misma, entre éllos, un servidor, que llevo un par de semanas saliendo "lo justo", o incluso menos de eso; a las 8:00 horas de la mañana nos hemos presentado en el lugar de costumbre, gozando de una muy buena temperatura que presagiaba ya la espléndida jornada que finalmente hemos disfrutado, ideal para la práctica del ciclismo; en verdad nos hemos quedado todos un tanto con la boca abierta esperando el cambio en la ruta que su proponente nos había anunciado ayer a última hora, que se iba a producir; finalmente nada de eso ha ocurrido; parece ser que esta misma salida fue la que el miércoles pasado realizaron Kisco y unos cuantos más; seguro que la satisfacción que les produjo ha sido lo que ha llevado a nuestro querido amigo a "proponerla" nuevamente hoy, sin saber que, en cualquiera de los casos, el éxito estaba asegurado al tratarse de una de las salidas conocidas en todos los confines del mundo por su extraordinaria belleza como Ruta Lobezna; "oiga, oiga, ... ¿podría Vd. explicar que es eso?"; ahora mismo lo hago, con el Diccionario de la Real Academia en la mano.

* Ruta Lobezna: 1. Dícese del recorrido en bicicleta de
carretera concebido por "El Lobo", caracterizado por  
una gran belleza y por transcurrir, en todo o en 
parte, por lugares singulares o poco conocidos, 
presentando además dificultades orográficas 
de bajo nivel; 2. Itinerario utilizado habitualmente 
por el lobo -canis lupus- en época de apareamiento 
en busca de hembras para cubrirlas, con o
sin finalidad procreativa, y saciar así sus instintos
más libidinosos ...  

Está claro que a nosotros solo nos interesa la primera de las acepciones ¿no?, por lo que nos sobran todas las demás; pues sí, amigos, hoy hemos tenido la inmensa suerte de poder realizar en toda su integridad una genuina Ruta Lobezna; tan pronto como "El Lobo" nos ha puesto al día, ello nos ha alegrado enormemente, cuanto menos a un servidor, que llevo ya en "dique seco" un par de semanas, ya que sabíamos que este tipo de rutas, además de preciosas, son muy suaves; ¿suaves?; jajaja; eso luego lo veremos. 

Bien ... dicho lo dicho, vamos ya al tajo sin perder un solo segundo más, salvo para dar la más cordial bienvenida a un nuevo "carretero", Esteban, que hoy nos ha acompañado por vez primera, demostrando estar a un nivel excepcional; tras hacernos las fotos de rigor, hemos salido pasados unos minutos de las 8:00 horas, fijando nuestra vista en el primero de nuestros destinos, el Tibidabo, lo que hemos hecho dirigiéndonos al mismo por Molins de Rei, callejeando brevemente antes de tomar la conocida "carretera de Santa Creu", al principio todos juntos, aunque a media subida se ha formado un pequeño grupo en cabeza capitaneado por Marc Grau, Silvia -que continúa estando en un magnífico estado de forma-, Pedro y un servidor; en un momento dado, Marc ha incrementado algo el ritmo, yéndose en solitario; los demás nos hemos mantenido "viéndolas venir", salvo un servidor que, aprovechando estos primeros repechos de la jornada, he salido en su persecución durante unos minutos, justo hasta comprender que para poder lograrlo debía "echar las tripas", lo que me ha hecho desistir; sea como fuere hemos llegado al mirador del Turó d'en Cors casi al unísono, en donde hemos parado esperando a los demás, que han tardado en llegar demasiado tiempo por un equívoco que parece ser que se ha producido; en el turó hemos coincidido con la marcha "Volta a Collserola" que cada año organiza Probike; tras reagruparnos, hemos continuado, llegando rápidamente a las inmediaciones del Tibidabo; en esta ocasión no hemos llegado hasta allí, prosiguiendo por la carretera de L'Arrabassada hacia San Cugat, localidad que henos cruzado en esta primera ocasión por su vertiente Sur para encaminarnos hacia Cerdanyola, tomando en esta localidad la carretera que nos llevaría hasta nuestro destino final: el Forat del Vent; hemos gozado de una estupenda mañana como nunca, sin sobresaltos de ningún tipo; para un servidor, esta carretera constituía una novedad en su mayor parte, ya que tan solo la conocía parcialmente por nuestras salidas en BTT hacia Can Coll, lugar por donde hemos pasado antes de afrontar las primeras rampas hacia el Forat del Vent, con unas impagables vistas sobre Barcelona; en esta subida ha sido en donde he tenido que pagar ya la factura a mi inactividad, si bien no he colaborado en nada para evitarlo al olvidarme, una vez más, de que las bicicletas de carretera, además del plato grande, llevan otro mucho más pequeño que suele utilizarse cuando el terreno se empina; no sé si tengo ya edad para aprender esta lección; poco antes de comenzar a subir hacia la zona del cementerio de Collserola hemos parado para hacernos una foto.


En el Coll de la Ventosa, poco antes de comenzar 
a subir hacia la zona del cementerio de Collserola  

Muy pocas veces hemos ido disfrutando tanto en una salida; claro que la de hoy, como hemos dicho, era una de las conocidas Rutas Lobeznas; su propio artífice nos ha desvelado que su bonito recorrido se debe al azar, como consecuencia de que un buen día quedara atascado cuando venía de recoger un encargo profesional, viéndose abocado a proseguir por las zonas que hoy nosotros felizmente hemos recorrido; y poca cosa podemos contar ya, salvo que hemos parado en un badulake en una zona limítrofe entre las localidades de Moncada i Reisac, Ripollet y Cerdanyola, para comprar agua ... y algún que otro Bony;  el terreno que hemos ido encontrándonos era típicamente "pestoso"; de hecho, como henos referido al principio, la ruta de hoy casi ha sobrepasado los límites de dificultad orográfica que caracterizan las Rutas Lobeznas; en total, en un recorrido de 80 km hemos sufrido un desnivel de casi 1.500 m, y no precisamente por la existencia de puertos de montaña, que también los ha habido, sino por la infinidad de repechos y terreno "pestoso" que nos han ido minando la moral; poco a poco nos hemos ido acercando nuevamente a Sant Cugat, que hemos cruzado otra vez hasta tomar la carretera de Valldoreix-Las Planas, la cual nos ha llevado a la barriada de Vallpineda, ya en Molins de Rei, alcanzando nuevamente la carretera de Santa Creu, por donde hemos vuelto a casa; antes de eso, hemos tenido que parar para cambiar una de las cámaras de la bici de Carles, que ha pinchado; nuestro amigo Lobo no ha querido dejar pasar la oportunidad y se ha despachado a gusto; las imágenes no dejan lugar a dudas.



Aquí tenemos a "El Lobo" 
dando buena cuenta de Carles

Tan satisfecho ha quedado Carles con el "trabajito" que poco tiempo después ha vuelto a pinchar; creemos que de forma involuntaria, aunque en esta ocasión no ha encontrado a nadie con "urgencias" que atender; un poco antes nos habían dejado Marc Grau y Esteban, con algo de prisa, en tanto que los demás, exceptuando a Pedro, hemos terminado la jornada con un final feliz en forma de refrigerio en Molins de Rei.

Datos técnicos:

Muy bonita salida, aunque no exenta de dificultad; la hemos empezado en Sant Feliu de Llobregat (en mi caso Molins de Rei), desde donde nos hemos dirigido hacia el Tibidabo por Molins de Rey y la carretera local BV-1468, por la que llegaremos a Vallvidrera, en donde enlazaremos con la carretera del Tibidabo, la BV-1418, por la que pondremos rumbo a Sant Cugat del Vallés, por la carretera de L'Arrabassada; tras callejear brevemente por aquella localidad, nos dirigiremos hacia Cerdanyola del Vallés por la carretera BP-1413, para continuar con dirección ya hacia nuestro destino en esta ocasión: la zona del Forat del Vent, a donde llegaremos por el Portell de Valldaura y la carretera BV-1415; continuaremos hacia la zona del cementerio de Collserola por el Coll de la Ventosa, tomando la carretera del Cementiri que nos dejara en Montcada i Reisac, por donde callejearemos unos instantes, dirigiéndonos nuevamente hacia Sant Cugat del Vallés por las inmediaciones de Ripollet, Cerdanyola del Vallés y Badía del Vallés, y llegando por la carretera BV-1414, cruzando nuevamente aquella localidad antes de tomar la carretera de Valldoreix-Las Planas, BV-1462, desviándonos hacia Vallpineda, ya en Molins de Rei, continuando hasta tomar otra vez la carretera de Santa Creu, la BV-1468, esta vez por Les Cases de Can Castellví, llegando por élla a Molins de Rei-Sant Feliu de Llobregat.


La orografía de la etapa

Preciosa etapa, con no pocas dificultades orográficas; lo más destacable sería el acceso a la zona del Tibidabo por la carretera de Santa Creu así como el acceso a la zona del Forat del Vent por la carretera de Can Coll; además de ello, la salida incluye asimismo un sinfín de repechos y zonas "pestosas".


El itinerario de la etapa

El track en Wikiloc

Índice I.B.P. 90 (dificultad media)

domingo, 8 de febrero de 2015

Salida del 09-02-2015: Torre Baró (incluye el relato del Fantasma de Torre Baró)


Los integrantes de la salida en Torre Baró

Trayecto 146
08-02-2015

TORRE BARÓ

Duración: desde las 8:00 a las 13:00 horas
Tiempo de pedaleo: 3:44:53
Climatología: despejado; viento; frío del carajo
Terreno: seco; muy duro; bien en línea generales
Distancia: 52,94 km
Altitud acumulada: 1.186 m

Grupo:



 Los integrantes en la salida, por orden alfabético:
José Ángel, José Cusí, Manuel, Óscar, Pedro, Salvador y Thomas

Crónica:

Bueno, bueno ... las cosas van volviendo a la normalidad; en mi caso hacía más de dos meses que no realizaba una salida con la bici de BTT debido a la dichosa base, que requiere ir por zonas totalmente llanas para que la fc no se dispare, lo cual sólo se puede conseguir yendo con la flaca; pero esto felizmente ya se ha terminado; ¿que como me ha ido?; bueno, de una cosa estoy seguro: he perdido toda la potencia que tenía cuando empecé con la base y mi fc es más o menos igual que entonces, así que ...; en fin, empecemos con la crónica de la bonita salida de hoy; creo que inicialmente no estaba previsto ir a Torre Baró, ya que lo que tocaba era estrenar la bici nueva de Óscar, un pepinazo de 27,5', muy bonita, de color verde; me vas a perdonar, Óscar, que no diga la marca, pero es que ahora no la recuerdo; el caso es que le ha ido de fábula; se le nota contento; a eso de las 8:00 horas nos hemos ido presentando en La Palmeras; en esta ocasión el primero en llegar ha sido José Cusí, si bien como estaba agazapado medio escondido debido al frío de la mañana, me ha pasado inadvertido cuando un servidor ha llegado al parque; tanto frío hacía que me he dedicado a dar vueltas al parque ... hasta que José Cusí ha salido de su agujero; al cabo de poco tiempo ha llegado la tropa de Sant Feliu: José Ángel, Manuel, Pedro y Thomas; aún no habíamos terminado de saludarnos cuando hemos visto a lo lejos la silueta de un ciclista impecablemente vestido de verde, con una máquina igualmente verde; lo primero que hemos pensado es que se trataba de José A. Hermida, lo cual nos ha alegrado mucho, aunque cuando lo hemos tenido más cerca nos hemos percatado de que era nuestro querido amigo Óscar con su flamante pepinaco; tras darnos los detalles de su fabulosa compra hemos iniciado la marcha con dirección a la Rierada, muertos de frío; la temperatura a estas horas era de -2ºC, y bien que se notaba; casi nos hemos repuesto cogiendo el sendero en subida que bordea Can Salat por la parte de atrás, lo cual hemos agradecido; no recuerdo si en estos momentos sabíamos ya que nos dirigíamos a Torre Baró, aunque no tardaríamos en saberlo; por eso hemos continuado por la "zona de las casas" con dirección a la "boca de riego", ilustrando por el camino a quienes aún no sabían de nuestras andanzas en Torre Baró con nuestro fantasma favorito; al final de esta crónica, insertaré el relato que un sujeto me contó hace unos años referido al "fantasma de Torre Baró", y del cual tan solo he podido relataros el primer capítulo debido al pavor que me produce acordarme de aquella historia que me contó aquel individuo, que era más raro que un perro verde, y al que ya no he vuelto a ver más, aunque los acontecimientos posteriores nos han demostrado que todo aquello era rigurosamente cierto; el acceso a Torre Baró lo hemos realizado de mil maneras distintas, aunque creo que hoy era la primera vez que lo hacíamos a través del Fumet, a donde hemos llegado tiritando de frío, y percatándonos de que la zona técnica está más complicada que nunca; casi ni nos ha dado tiempo de hacernos la acostumbrada foto; ahí va; por supuesto que el que va vestido de verde es Óscar, y uno de los de la foto de abajo, con una sonrisa de oreja a oreja un servidor; espero que ahora ya nadie me diga que salgo demasiado serio en las fotos; ¿has oído, Fernando?.


En el Fumet

Pese al frío, lo estábamos pasando de fábula, a pesar del fuerte viento que hacía en ocasiones; salvo algunas caídas sin importancia, hemos ido superando las dificultades que el terreno nos iba presentando, sin incidencias; desde la zona de Vista Rica el itinerario ya ha sido el clásico, el de toda la vida, pasando por la zona del Portal de Valldaura y el Forat del Vent y llegando así a nuestro destino: la Torre Baró; José Ángel nos había dicho que la habían restaurado, y efectivamente así ha sido; incluso han adecuado una de sus habitaciones como museo, con gente entrando y saliendo; alguno de nosotros parece ser que se ha alegrado bastante al creer que el bullicio de la gente por fin habría conseguido que el fantasma emigrara; hasta yo estaba convencido de ello, pero sin embargo ha ocurrido algo que ha hecho que me lo replanteara; veréis; en un momento dado hemos entrado Manuel y yo en la zona del museo, o al menos eso pensaba; un servidor se había adelantado un poco y al poco tiempo he sentido cómo alguien me ponía la mano en el hombro; pensando que era Manuel, le he hecho un comentario con la intención de obtener otro por su parte; al darme cuenta de que no contestaba, sintiendo aún una mano sobre mi hombro, me he girado, pudiendo comprobar que no había nadie detrás de mí; no he querido decir nada a los demás para no inquietarles, pero que conste que en Torre Baró sigue habiendo algo ... o alguien; ya contaremos.





   Aquí estamos en Torre Baró

Una vez rendida cumplida visita a Torre Baró hemos iniciado el camino de regreso, coincidiendo prácticamente con el itinerario de la ida hasta llegar a la carretera del Tibidabo, ya que aquí nos hemos dirigido a la carretera de las Aguas por Can Borni; desde luego hoy había más gente que de costumbre, pese al viento y al frío, por lo que hemos tenido que tomar nuestras precauciones; tras pasar por la Plaza Mireia, nos hemos dirigido ya hacia Sant Feliu de Llobregat por la zona de Can Pedrosa y Can Gelabert; un poco antes, en la zona de las raíces, Thomas ha tenido un reventón en la rueda trasera; dado que lleva tubeless y una válvula sujeta con un tornillo de rosca exagonal, no hemos podido sacar la válvula para poner una cámara al no llevar la llave adecuada, por lo que el bueno de Thomas no ha tenido más remedio que regresar a casa andando, con la bici a cuesta; ¿sabe alguien que es lo que Thomas va a meter en la mochila de la bici más pronto que tarde?; pues eso; y colorín colorado, ... 

En la zona de las raíces, intentando solucionar el
reventón de Thomás, aunque sin conseguirlo

Datos técnicos:

 Se trata de uno de los accesos a Torre Baró, aunque en la salida de hoy hemos introducido algunas variantes; la hemos empezado dirigiéndonos a La Rierada por el camino de costumbre, aunque en esta ocasión tomando el sendero de subida que bordea la parte trasera de Can Salat antes de llegar a esta masía, para continuar por "la zona de las casas" en la urbanización de La Rierada para dirigirnos al Collet de Batllivell (la boca de riego), desde donde hemos puesto rumbo al Fumet por la zona de la Colonia Montserrat y la carretera de Las Planas; desde el Fumet nos hemos dirigido al cruce de La Vinassa, tras pasar previamente por el Coll Blau, las inmediaciones de Can Casas y Can Cortés; en la Vinassa hemos bajado la trialera del mismo nombre, la cual nos ha dejado en la carretera del Tibidabo, continuando por ella hasta Vista Rica, a donde hemos llegado por la "trialera de las raíces"; hemos continuado nuestro recorrido con dirección al Portell de Valldaura, a través del Turó de Santa María y de Sant Cebriá, cerca del Centre d'acollida d'animls de companyia; tras llegar al Portell de Valldaura hemos continuado hacia la zona del Forat del Vent tomando la trialera de siempre, continuando ya nuestra aproximación a Torre Baró a través de Coll de le Ventosa, el Turó Blau y el Turó d'en Cuiàs, llegando así a la torre; el camino de vuelta lo hemos realizado prácticamente por el mismo itinerario que en la ída, aunque en esta ocasión al llegar a la carretera del Tibidabo nos hemos dirigido por ella a la carretera de las Agua por Can Borni, llegando a la plaza Mireia por el camino clásico, y desde allí nos hemos dirigido ya hacia Sant Feliu de Llobregat por Can Pedrosa y Can Gelabert, llegando a la zona de Mas Lluhí, y regresando a Molins de Rei por la carretera N-II.

La altimetría de la etapa

Se trata de una etapa con una altitud acumulada de poco más de 1.000 m, una distancia de 53 km y un índice I.B.P. de  1.252 m y un índice I.B.P. de 98, lo cual la convierte en una etapa que, por lo menos, tiene cara y ojos, aunque lo más duro ha sido las rampas en subida con algunas trialeras que, debido a su escasa distancia, su dureza casi no se refleja; aparte de eso, destacaríamos el acceso al Portell de Valldaura, sobre todo en la vuelta, y alguna trialera de la zona del Forat del Vent; un salida un tanto complicada, aunque muy agradable y divertida.
 
El itinerario de la etapa

 

Índice I.B.P. 98 (duro)
 
 
= = = = = = = = =
 
Tal y como hemos dicho, aquí os dejo el relato de "El fantasma de Torre Baró; se trata de una historia que hace unos años me explicó un individuo que me encontré en el tren, y al que ya no he vuelto a ver; ahí os dejo el 1er. capítulo; algún día es posible que termine este relato, aunque es muy cruento.
 
 

El Fantasma de Torre Baró


“Capítulo 1”
 
Hace ya bastante tiempo estuve con un extraño sujeto que me contó una inquietante historia; yo al principio no lo creí, pero con el paso del tiempo empecé a atar cabos y en la actualidad he podido llegar a la conclusión de que aquel relato era rigurosamente cierto, sobre todo después de la salida que hicimos el pasado domingo a Torre Baró; allí ocurrió algo imprevisto, aparentemente sin sentido, de lo cual parece ser que tan solo yo me di cuenta, pero que definitivamente me convenció de que la increíble historia que aquel individuo me contó hace ya unos años era cierta; a partir de ahora que cada uno piense lo que quiera; me dispongo ahora con vuestro permiso a relataros aquellos acontecimientos, pero voy a hacerlo poco a poco, ya que además de que pudieran herir la sensibilidad de algunos dada su crueldad y dureza, son bastante largos; empiezan así:  
 
 “Mi nombre es … prefiero no decirlo; no quiero que nadie me pueda identificar con los sucesos que os voy a relatar; ¿creéis en fantasmas?; yo tampoco creía, al menos hasta hace unos diez años; desde entonces no solo creo en éllos, sino que yo mismo me he convertido en un ser espectral; casi nadie lo sabe; tan solo mi mujer y Paco, mi mejor amigo; también mi perro; a los animales no se les puede engañar; ahora tengo 43 años y debido a mi actual estado, he debido dejar la bici; pero hace diez años era un buen bíker; mis amigos me llamaban “plato duro”; podéis imaginaros por qué; me encantaba llevar grandes desarrollos; a mí no me hacían falta tres platos; me bastaba con dos; hoy día incluso podría ir sin ninguno; jajaja; es broma; la historia que os voy a revelar no es sino parte de mi propia vida; he quedado marcado con ella para siempre; quisiera dejar este mundo cuanto antes, pero precisamente ese es el alto precio que tengo que pagar; debo seguir vagando en esta vida sin ninguna razón; sin ninguna esperanza; ¿cómo empezó todo esto?; bien, vamos allá; hace ya más de diez años yo tenía una preciosa bicicleta; para más señas os diré que se trataba de una Ghost; qué casualidad; por supuesto rígida; vivía en la calle Zamora, en el Poble Nou, y, como os he dicho, era un gran aficionado al Mountain Bike; salía en compañía de mis amigos, sobre todo por la zona de Collserola, y desde luego lo pasábamos muy bien; un día, en un bar, no pude evitar oír lo que estoy a punto de relataros; un suceso escalofriante; una persona de edad avanzada y con una extraña mirada que estaba apurando un chato de vino en la barra, le contaba a un chico joven que había por allí una historia que me conmovió; hablaba de un inquietante suceso que parece ser que ocurrió en Torre Baró; yo me quedé helado con aquel relato, ya que precisamente Torre Baró era uno de los lugares preferidos de nuestras salidas en bici; a mí particularmente no me gustaba demasiado ir allí porque cuando llegábamos a la torre casi siempre tenía una rara sensación; no podía dejar de mirar para atrás, casi de forma refleja; tenía la sospecha de que alguien nos vigilaba desde la propia torre; no podía evitarlo; un día incluso tuve la impresión de que algo que estaba detrás de mí llegó a tocarme en uno de mis hombros, como si intentara decirme algo; por eso cada vez que pasábamos junto a la torre un sudor frío me recorría parte del cuerpo; siempre tuve la sospecha de que allí había algo terrible; ahora ya puedo afirmarlo; pues bien, ese día en el bar tuve la sensación de que el viejo que estaba contando aquella historia sabía perfectamente que yo estaba escuchando; no solo eso; estoy seguro de que lo que estaba relatando realmente me lo decía a mí; era como si me conociera de algo; de vez en cuando incluso alzaba la vista buscándome y al localizarme me miraba de forma sobrecogedora; yo no podía dejar de escucharle, hasta que de repente sucedió algo muy extraño; algo que me hizo reaccionar de inmediato; algo que marcaría ya mi existencia para el resto de mi vida …

(Continuará …)

Foto de la salida del día 15-05-2011, en la cual se aprecia
perfectamente el fantasma de Torre Baró en una de las ventanas.

sábado, 9 de agosto de 2014

Salida del 09-08-20124: el Castell de Burriac (ruta por el Parc de la Serralada Litoral)

 Los participantes en el Castell de Burriac

Trayecto 132
09-08-2014

El Castell de Burriac
(ruta por el Parc de la Serralada Litoral)

Duración: desde las 6:45 a las 13:30 horas
Tiempo de pedaleo: 5:07
Climatología: mucho calor; alta humedad
Terreno: seco; en buenas condiciones
Distancia: 70.96 km a una media de 10,50 km/h
Altitud acumulada: 1.897 m

Grupo:
 

  Los participantes en esta dura salida:
José Martín, Juan "El Hierro" y un servidor

Crónica:

¡Buff!; ¡menuda etapa!; seguramente es una de las salidas más duras en Btt de los últimos tiempos; José Ángel la había propuesto sin saber muy bien de qué se trataba; seguramente había oído campanillas en algún sitio y le hizo gracia eso del "Castell de Burriac", pensando que se trataba de una sencilla etapa por el bonito Parc de la Serralada Litoral, inédito hasta ahora para la mayoría de nosotros, en la cual íbamos a disfrutar de lo lindo, y en la  que incluso nos daría tiempo para darnos un chapuzón en la playa; pero las cosas, como ya veremos, han sido muy distintas; un servidor hacía mucho tiempo que no sufría tanto encima de una bici; bien es cierto que me encuentro en un estado de forma deplorable, seguramente como jamás he estado desde que superé mi primera etapa de "zapo", hace ya unos años, aunque eso no sea excusa; en verdad debíamos ser bastantes más, con José Ángel al frente, aunque finalmente por unas u otras causas tan solo hemos sido tres: José Martín, que se encuentra un escalón -o más- por encima del personal gracias al riguroso entreno que normalmente sigue, Juan "El Hierro", que igualmente se encuentra en un fabuloso estado de forma como consecuencia de sus innumerables salidas, y un servidor, que cómo suele decirse, hacía más de tres meses que no tocaba la bici; jajaja; a última hora se cayó de la lista Manolo "Bione" debido a un cólico sufrido durante la noche anterior; vamos pues con nuestra crónica, ya sin más rodeos; habíamos quedado en la fábrica Monty a las 7:00 horas; cuando he llegado, allí ya estaba esperando El Hierro con ganas de hincarle al diente a alguien, alardeando de su buen estado de forma; al poco rato ha llegado José Martín, que había perdido algo de tiempo esperando a Manolo "Bione", quien unos minutos antes de la hora ha enviado un "guasa" anunciando su baja por las razones ya dichas; lo mismo haría José Ángel instantes después, aunque en este caso porque llevaba desde las 4:00 de la madrugada en el Hospital con un sobrino que paraba en su casa, con una fiebre altísima; de esto último nos enteramos al llegar al lugar de reunión en el merendero de la Salud, con lo cual el grupo se había reducido a tres; por eso alguno de nosotros había propuesto que suspendiéramos la salida e hiciéramos otra en su lugar; pero El Hierro no estaba por la labor ya que la atraía enormemente conocer lugares nuevos, y la Serralada Litoral era totalmente desconocida para él; así que hemos continuado con el plan previsto, empezando a subir La Salud; enseguida me he dado cuenta de que iba bajo mínimos, aunque en estos primeros momentos hemos puesto un ritmo cansino y hemos ido charlando todo el tiempo; hemos llevado el itinerario clásico que conduce al Portell de Valldaura, pasando por Vallvidrera, la carretera del Tibidabo y Vista Rica, llegando a la carretera de Cerdanyola, por la cual hemos transitado durante un instante antes de desviarnos hacia Montcada i Reixac, pasando cerca del cementerio de Collserola; de momento el terreno era muy favorable; hemos ido durante algunos kilómetros llaneando e incluso bajando por bonitas pistas que no ofrecían ninguna dificultad; no veíamos la dificultad por ningún sitio, así que de momento no teníamos nada que temer ... hasta que tras pasar por Montcada nos hemos desviado con dirección a la Urbanización de Vallençana, una zona que José Martín aún conocía de sus salidas, el cual nos ha prevenido de su tremenda dureza; en esta zona hemos tenido que subir rampas con unos desniveles desconocidos hasta ahora, algunas encementadas; en un momento dado incluso nos hemos equivocado de itinerario, bajando por una impresionante pista que luego hemos tenido que subir, por supuesto _agándonos en todo quisqui; después de esto nos hemos adentrado ya en la Serralada Litoral, siempre subiendo; de hecho no hemos dejado de subir durante unos 30 kilómetros, superando algunos desniveles que no vamos a rebelar porque seguramente nadie nos creería, aunque siempre por pistas anchas, con algún que otro descanso que se acababa de inmediato y que no servía ni siquiera para tomar aliento; esta ha sido la tónica hasta llegar a la Roca d'en Toni, un dolmen bien conservado en donde hemos parado a relajarnos un poco; después hemos bajado hasta Argentona por nuevas pistas encementadas por las que seguramente sea imposible subir; íbamos ya sin agua, por lo que nos hemos tenido que ir parando en todas las fuentes que íbamos encontrando por el camino, aunque no eran muchas; la bajada hasta Argentona ha sido como el preludio de lo que constituía la máxima dificultad de la jornada con la que nos íbamos a encontrar de inmediato: el ascenso al Castell de Burriac; decimos bien; se trata de un verdadero ascenso al cual alguien ha olvidado poner cuerdas a las que agarrarse para subir, incluso yendo andando; yo me he rendido de inmediato; no quería seguir sufriendo; El Hierro ha aguantado más, aunque también ha sucumbido; al igual que José Martín; puede que la próxima vez que vayamos por allí, ahora ya con conocimiento del terreno, algunos podamos subir; yo propondría intentarlo en una época en la que no haga calor; una vez hemos alcanzado nuestro destino, podemos decir que había terminado todo; nos hemos dirigido hasta Vilassar de Mar en fuerte bajada, en donde tras apurar unas merecidas cervezas hemos cogido el tren para regresar; el tiempo no daba para más.  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Algunas instantáneas de la salida

Datos técnicos:

Impresionante y durísima etapa; de las que hacen época; la hemos iniciado con dirección a la Salud, subiendo por la pista de costumbre hasta llegar a la carretera de Vallvidrera en el Coll de les Torres, desde donde hemos continuado con dirección a Can Cuiàs por la trialera paralela a la propia carretera; a continuación nos hemos dirigido hacia Vallvidrera por la pista principal, tomando brevemente la carretera del Tibidabo llegando a Vista Rica, poniendo poco después rumbo al Portell de Valldaura por la pista del Turó de Sant Cebriá; a continuación hemos proseguido con dirección a la zona del Forat del Vent, si bien nos hemos desviado poco antes de llegar al Coll de las Ventosas para dirigirnos a Montcada i Reixac, pasando previamente cerca del Cementeri Nord de Collserola, la ermita de Sant Iscle y Can Cata; tras transitar brevemente por el casco urbano de Montcada y seguir durante algunos instantes por la orilla del río Besós, nos hemos desviado a la izquierda para comenzar a subir ya sin parar hasta llegar prácticamente a Argentona, muy cerca ya de nuestro destino: el Castell de Burriac; mucho antes de llegar allí hemos tenido que superar interminables y durísimas rampas durante unos 30 kilómetros, comenzando por las que hallamos tras salir de Montcada y que se dirigen a la zona del Collet de Vallençana, algunas de éllas de cemento para facilitar el paso de los vehículos, a pesar de que se necesiten muchos CV de potencia para superar estas descomunales rampas; hemos ido pasando muy cerca de las localidades de Sant Fost de Capsentelles, Tiana, Premia de Dalt y Vilassar de Dalt antes de llegar a Argentona, en plena Serralada Litoral y dentro de un paisaje como muy, visitando la Roca d'en Toni, un dolmen que se conserva bastante bien, muy cerca ya de Argentona, hacia donde nos hemos dirigido, ahora ya por unas bajadas que nos han amedrentado a más de uno, antes de comenzar nuestro penoso ascenso al Castell de Burriac, en la zona conocida como La Feu; nos vamos a reservar en este caso cualquier mención al desnivel y dureza de las rampas que deberemos superar antes de llegar al castillo al ser imposible calificarlas; tras llegar a nuestro destino, hemos iniciado el descenso, pasando por Cabrera de Mar antes de llegar a Vilassar de Mar, en donde en esta ocasión hemos tomado el tren con tal de llegar a casa lo antes posible.

La orografía de la etapa

Se trata de una durísima etapa, seguramente una de las más duras de las realizadas hasta la fecha, y eso que su desnivel de 1.878 , en poco más de 70 km de distancia no sea para tanto; lo que ocurre es que desde el km. 33 en Montcada i Reixac hasta poco antes de llegar a Argentona en el km. 60, en plena Serralada Litoral, nos encontramos las rampas más salvajes que hallamos visto, sobre todo las del acceso final al Castell de Burriac, poco menos que inaccesibles.
 

El itinerario de la etapa

El track en Wikiloc

 Índice I.B.P. 147 (dureza extrema)