EnBicicleta

sábado, 5 de julio de 2014

Salida del 05-07-2014: Patrullando por Collserola (las trialeras del Patxarán y la del Mirlo)

Miguel (ón) y un servidor en el Mirlo

Trayecto 128
05-07-2014

Patrullando por Colleserola
(las trialeras del Patxarán y del Mirlo)

Duración: desde las 8:00 a las 12:00 horas
Tiempo de pedaleo: 2:15:59
Climatología: despejado; calor; humedad
Terreno: seco; en perfectas condiciones
Distancia: 27,39 km a una media de 12,1 km/h
Altitud acumulada: 748 m

Grupo:


 Miguel (ón) y un servidor

Crónica:

Nuevamente nos hemos visto obligados a variar los planes iniciales; habíamos previsto realizar hoy la etapa que hemos denominado "il grande etapone" (el gran etapón), una escalofriante etapa por Collserola de poco más de 50 km de distancia y casi 2.500 m de altitud acumulada; con esa intención había convocado al personal durante la semana para hoy-sábado sabiendo de antemano que tan solo Miguel (ón) aceptaría el reto; hemos salido a las 8:00 de la mañana; no había necesidad de madrugar mucho más; la etapa, según el track que había confeccionado, nos llevaría unas 5 horas, por lo que era previsible que finalizáramos a eso de 13:30-14:00 horas; antes de empezarla, Miguel (ón) me había dicho que debía ir a recoger material de trabajo a un almacén de Cornellá antes de las 13:30 horas, la hora de cierre, lo cual significaba que debíamos estar en Molins de Rei de vuelta como mucho a las 13:00 horas, finalizando la etapa en menos de 5 horas; y con esa intención hemos salido; enseguida nos hemos enfrentado con nuestra primera dificultad: la trialera clásica del Instituto, en subida; pese a su impresionante dureza, la hemos subido bien, aunque no lo suficiente; íbamos perdiendo algo de tiempo en relación con el que teníamos previsto en el Garmin, aunque de momento no he comentado nada; hemos continuado con la salida llegando a la Rierada, tras bajar por la pista de gravilla que finaliza en Can Planas, y enseguida nos hemos enfrentado a nuestra segunda dificultad: el Mirlo; como siempre, a medida que nos íbamos acercando, íbamos temblando de miedo, aunque cuando hemos empezado a subir sus primeras rampas nos hemos alegrado enormemente del buen estado en que se encontraba el suelo; antes de iniciar el ascenso hemos tenido la precaución de deshinchar un poco las ruedas con la intención de que se agarraran bien, sin derrapar, lo cual, como veremos, ha sido un acierto total; habíamos quedado en intentar subir juntos, aunque sabíamos que eso era imposible, ya que en el Mirlo uno no puede escoger el ritmo de subida, sino pensar tan solo en subir, sin volver la vista atrás; yo me he puesto primero y he empezado a tirar, sorprendido por la facilidad con que iba subiendo, motivado por al estado del terreno y el agarre de las ruedas, y seguramente además de por mi estado de forma; cuando he llegado arriba, me he bajado de la bici con la intención de esperar a Miguel (ón) ya que pensaba que tardaría en llegar, encontrándome con la sorpresa de que el bueno de Miguel (ón) venía a escasamente unos metros de mí, con una sonrisa de oreja a oreja que indicada el excelente estado de formas en el que se encuentra; él mismo no ha dudado en reconocer que ha sido la vez que mejor había subido; al cabo de un rato hemos continuado, si bien hemos tenido que retroceder porque se nos olvidaba algo: la foto; ahí va.

     Miguel (ón) y un servidor con cara de satisfacción
tras haber superado las rampas del Mirlo

Estábamos contentos, aunque yo ya empezaba a sospechar que no podríamos terminar la etapa por falta de tiempo; me arrepentía de no haber propuesto salir una hora antes; rápidamente nos hemos dirigido a una nueva dificultad: las rampas del Jabalí, que igualmente hemos superado como si tal cosa, llegando rápidamente a la explanada de Santa Creu d'Olorda; desde ahí debíamos dirigirnos a la torre de vigilancia de la Creu d'Olorda, pero el caso es que el Garmin me indicaba que la hora de llegada a casa sería las 13:45; no he querido engañar más a nuestro amigo y se lo he dicho; nos quedaban dos alternativas: continuar con la etapa, sabiendo que no podríamos terminarla o aprovechar que era 5 de julio para irnos a almorzar al bar de Santa Creu de toda la vida, al cual hacía una eternidad que no íbamos; finalmente, tras hablarlo pausadamente, esta ha sido la opción que se ha impuesto, con lo cual hemos abortado la salida y nos hemos ido a almorzar; aquí está la prueba.

Almorzando en el bar de Santa Creu

Cuando hemos terminado de almorzar, y dado que ahora lo que nos sobraba era algo de tiempo, le he propuesto a Miguel (ón) continuar nuestra salida patrullando por Collserola para intentar localizar algunos senderos o trialeras inéditos, tal y como antaño un servidor hacía en compañía de Justo; el bueno de Miguel (ón), que últimamente nunca dice que no, se ha prestado a ello, por lo que nos hemos dirigido a un sendero que hacía mucho tiempo que tenía ganas de investigar y que tiene su origen en la carretera de Vallvidrera con dirección a Molins, a la altura misma de la trialera de Can Campmany ("la que cruza la carretera"); menudo sorpresón nos hemos llevado; se trata de un sendero precioso, no exento de cierta dificultad, y más largo "que un día sin pan"; a mitad de recorrido del mismo tiene una escapatoria hacia la propia carretera, de la que se queda a escasamente unos metros, aunque nosotros hemos continuado girando en sentido inverso hasta el final, para "ver que pasaba"; y lo que ha pasado es que el sendero ha continuado estrechándose, con alguna que otra zarza que nos iba afeitando las patas por el camino, aunque ciclable, pese a que en algún momento hemos tenido que rectificar sobre la marcha; después de mucho tiempo y dentro de un paisaje impresionante hemos llegado a la masía de Can Rocamora, en donde parecía que finalizaba el sendero, salvo en el supuesto que continuáramos cruzando la propia masía hasta llegar a la propia carretera, cosa que no nos apetecía nada ante los ladridos de un perro y al tratarse de una propiedad privada; por eso hemos continuado por el sendero siguiendo las indicaciones del Garmin que lo marcaba con una línea discontínua que indica dificultad; y efectivamente así ha sido; durante unos instantes hemos seguido los indicadores terrestres de la línea eléctrica hasta llegar a un torrente de bajada algo peligrosa; dado que desde arriba no podíamos saber si el sendero continuaba, hemos decidido dar la vuelta, dejándolo para otra ocasión; en el camino Miguel (ón) ha descubierto lo que el decía que era la planta del patxarán, con sus correspondientes frutos en forma de bolas que hemos saboreado; enseguida se nos ha ocurrido un nombre: la "trialera del Patxarán", y así se va a quedar salvo que a alguien se le ocurra un nombre mejor; hemos vuelto nuevamente a la masía de Can Rocamora y hemos continuado por una pista que conducía a la carretera, con la única salvedad que al final había una puerta metálica que nos impedía el paso y que nos ha obligado a ganar la propia carretera dando un rodeo campo a través, entre matorrales, lo cual nos ha dejado las piernas guapas de arañazos; [la trialera vale la pena; ya en casa he podido comprobar que tras el barranco que nos ha hecho retroceder, continuaba hasta enlazar con la pista de Can Campmany; el próximo día lo comprobaremos] .

Tras alcanzar la carretera, nuestra investigación se ha centrado en el Mirlo, ya que un servidor sabía que además de la pista que tomamos en la propia carretera y que conduce hasta las rampas del propio Mirlo, existe un sendero trialero muy técnico que conduce desde la propia carretera hasta el inicio de las rampas; no sabía muy bien en donde se cogía, aunque hace unos 3 o 4 años investigando la zona tomé un sendero a media Siberia que me llevó directamente al Mirlo; pensaba que se trataba del mismo sendero, con alguna bifurcación; justo antes de iniciar la bajada lo hemos tomado y lo hemos ido siguiendo; en verdad se trata de un sendero técnico precioso, algo cerrado pero increíble, aunque en subida, que finaliza exactamente en la propia carretera, frente a Can Campmany, que es en donde en el futuro deberemos tomarlo para hacerlo de bajada; la diversión está asegurada; de momento y hasta que encontremos un nombre mejor, lo vamos a conocer como la Trialera del Mirlo; también vale la pena.

Después de esto hemos bajado nuevamente por el Mirlo con la intención de descubrir otro sendero que me consta que comunica con la pista que tomamos para dirigirnos al puente de la Siberia, tras bajar una vez superada la pista asfaltada que encontramos enfrente mismo de las 3 Ollas y que conocemos como el Mortirolo; ese mismo sendero comunica con la primera masía que encontramos bajando por aquí; lo hemos tenido que dejar, ya que el terreno se cerraba peligrosamente, lleno de zarzas, dado que Miguel (ón) tenía las patas como un mapa. Aquí prácticamente hemos puesto punto y final a esta etapa, dirigiéndonos a Molins de Rei por el camino de costumbre de la Rierada; aún hemos tenido tiempo de tomarnos una última cerveza.


En la Granja El Pilar una vez finalizada la etapa

Datos técnicos:

Preciosa y dura etapa que nos ha servido para descubrir dos bonitas trialeras: la del Patxarán y la del Mirlo; la hemos iniciado en el Parque de las Palmeras de Molins de Rei, desde donde nos hemos dirigido hacia la "trialera clásica del Instituto", que hemos subido hasta finalizar en la pista que conduce a la masía de Can Barza y Can Tintorer; hemos continuado hasta llegar a la carretera de Valvidrera por la pista principal, llegando a la altura de Sant Bartomeu de la Quadra, bajando por la pista de gravilla que conduce a la masía de Can Planas y continuando por la Rierada con dirección a Can Campmany (las 3 Ollas), desde donde nos hemos dirigido hacia el Mirlo, tomando brevemente la pista asfaltada; tras superar al Mirlo y llegar nuevamente a la carretera de Vallvidrera, hemos cruzado ésta a la altura de Can Campmany para dirigirnos hacia el Jabalí, por donde hemos subido y hemos llegado a la explanada de Santa Creu d'Olorda, continuando nuestro itinerario por la propia carretera con dirección a Molins, si bien nos hemos desviado a la izquierda, a la altura de la trialera de Can Campmany ("la que cruza la carretera") para tomar la trialera nueva del Patxarán, la cual nos ha dejado, después de mucho tiempo, en la masía de Can Rocamora, por donde hemos enlazado otra vez con la carretera a la altura de la Siberia; hemos continuado por la carretera hasta desviarnos por la pista que conduce al Mirlo, aunque un poco antes de llegar a sus rampas hemos tomado un bonito sendero técnico que nos ha llevado en subida nuevamente a la carretera, dirigiéndonos otra vez al Mirlo y bajando por el mismo hasta llegar a Can Castellví (las 3 Ollas), desde donde hemos iniciado el regreso a Molins de Rei por la Rierada, poniendo fin a esta salida.

La orografía de la etapa

Se trata de una etapa muy dura; en poco más de 25 km subimos 740 m; eso lo dice todo; su I.B.P. es de 70; lo más duro sería la trialera clásica del Instituto en subida, el Mirlo y el Jabalí, además de otras zonas rompepiernas.


El itinerario de la etapa


Índice I.B.P. 70 (normal)

5 comentarios:

  1. Buenos caminos nuevos, si señor. Lo mejor de todo la compañía, el almuerzo y la cerveza. Que maravilla poder salir semana tras semana a rodar y que los demás podamos leer las experiencias que siempre son buenas. Queda poco para el 27, seguimos con la preparación... jaja. Saludos!

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  2. Al final tendras que salir solo como Maiden asustas al personal con estos desniveles, Salva este tiempo toca disfrutar que el año ha sido duro, bueno para ti se ve que no. Buenas vacaciones amigo.

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  3. gran ruta como siempre,ese mirlo ya tiembla cuando os ve venir,nada se resiste a vuestras zarpas. un abrazo amigos..!!!

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  4. otra vez lo del puto comentario....ahhhhhggggrrrr lo publico y se me borra al poner mi perfil de google.

    bueno lo dicho antes y mas cabreado...buenos numeros salva,no me estraña que miguelon este tan delgado,joder le metes lo que no esta escrito en los libros.
    un abrazo crack,cuidate mucho.

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  5. Vaya tirillas que estas haciendo de Miguelon Salva, no me extraña que se suba el Mirlo detras tuya jejej, os habeis ganado ese trinaranjus!, Un abrazo machine!

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